Devoción por el pasado: compartir las lecciones del movimiento por los derechos civiles con los estudiantes de la zona
Penny Wells, directora ejecutiva de «Sojourn to the Past»

Cuando era estudiante universitaria en la Universidad de Brown en la década de 1960, Penny Wells, natural de Dallas, organizó una semana de inscripción de votantes en Alabama. También participó en la «Marcha contra el miedo», conocida posteriormente como la «Marcha de Meredith» tras el tiroteo sufrido por su organizador, James Meredith. El reverendo Dr. Martin Luther King, Jr., se hizo cargo de liderar esa marcha a través de Misisipi hasta Jackson en 1966.
Cuarenta años después, Wells —profesora de Historia en un instituto del distrito escolar de Youngstown— asistía a un congreso de docentes en Orlando (Florida) cuando conoció a Jeff Steinberg, fundador de Sojourn Project. Esta organización sin ánimo de lucro con sede en California dirige un programa de inmersión para alumnos de secundaria y bachillerato que consiste en un viaje de nueve días por el sur profundo de Estados Unidos, siguiendo los pasos del Movimiento por los Derechos Civiles.
«Ese taller en Florida me llegó al alma», dijo. «Quería llevar a los alumnos a vivir esta experiencia. Más que en ningún otro momento de mi vida, pensé que esto era lo que estaba destinada a hacer».
Al año siguiente, en 2007, puso en marcha «Mahoning Valley Sojourn to the Past», inspirada en la organización sin ánimo de lucro californiana. Desde entonces, ha acompañado a más de 250 estudiantes de secundaria en un viaje transformador que —hay que reconocerlo— solo comienza con el viaje de nueve días al sur.
«No se trata solo de llevarlos a vivir esta experiencia», dijo. Se trata de aprender «por qué estás dispuesto a arriesgarte, cómo estás dispuesto a cambiar las cosas, primero en ti mismo y luego en tu comunidad, cuando regreses».
Cada otoño, Wells admite entre 12 y 15 alumnos en el programa. La mayoría son estudiantesde 4.º de ESO de colegios de la zona de Youngstown. La solicitud incluye un breve ensayo en el que los alumnos explican por qué quieren participar y qué están dispuestos a hacer a su regreso. Cada alumno obtiene un crédito completo de historia por el estudio independiente. El programa incluye lecturas y clases previas al viaje, tareas durante el mismo y un trabajo final.
Wells recauda la mayor parte del dinero necesario para sufragar el coste del viaje, que ronda los 4.400 dólares por alumno, aunque los propios alumnos también organizan algunas actividades para recaudar fondos. Entró en contacto con la Fundación Wean en los primeros tiempos de «Sojourn to the Past» y lleva muchos años recibiendo subvenciones de esta fundación.
Cada viaje es ligeramente diferente en cuanto a las personas con las que se encuentran los estudiantes y los lugares que visitan. Wells planifica meticulosamente experiencias únicas y muy interesantes para cada grupo, centradas en lecciones sobre la no violencia, la justicia social y la igualdad racial. A lo largo de los años, los estudiantes han tenido la oportunidad de conocer a varios líderes de los derechos civiles, entre ellos el representante John Lewis antes de su fallecimiento y Minnijean Brown-Trickey, una de las «Nueve de Little Rock», el primer grupo de estudiantes afroamericanos que se integró en el instituto Little Rock Central High School en 1957.
«El objetivo es que, cuando estos chicos vivan estas experiencias, se den cuenta de que tienen el poder de cambiar las cosas», afirmó Wells. «Muchos de los alumnos se sienten muy desanimados, como si la vida no tuviera mucho que ofrecerles. Viven en una comunidad en declive económico. Han conocido la pobreza. Han conocido a personas que han estado en la cárcel. … Esta experiencia les da esperanza».
Wells ha comprobado lo motivadora que puede ser esta experiencia.
En 2010, al regresar del viaje, los estudiantes participantes decidieron que querían organizar una semana de la no violencia en los colegios. Wells se reunió con ellos durante todo el verano, pero fueron los propios estudiantes quienes dirigieron la planificación. Se pusieron en contacto con el superintendente del Distrito Escolar de la ciudad de Youngstown, quien les pidió que ampliaran la iniciativa a las escuelas primarias. El evento siguió creciendo. Tres años más tarde, los estudiantes participantes lograron que se aprobara una ley en el estado de Ohio que reconoce la primera semana de octubre como la semana de la no violencia en todo el estado.
Wells también establece vínculos muy estrechos con muchos de los alumnos que participan. Mucho después de que el programa haya terminado, la llaman para felicitarla por el Día de la Madre o le piden consejo cuando tienen problemas o necesitan ayuda.
«Les digo a estos chicos», dijo, «que estaré aquí para vosotros hasta el día de mi muerte».